Entradas

Ilegal, inmoral, derecho, abuso… el atol de los conceptos mezclados

Imagen
En días recientes he tropezado con una situación de la que cada vez me he hecho más consciente: ciertas palabras de uso común en Derecho, que supuestamente son de fácil entendimiento y aplicación por parte de cualquier ciudadano, resultan ser equívocas, contradictorias e incluso, objeto de manipulación o excusa. Me refiero a los alegatos de quienes defienden conductas de dudosa moralidad aduciendo que son “legales” o de aquellos que se oponen a la aprobación de nuevas leyes porque su contenido es “ilegal”. ¿Está claro qué significa legal y qué significa moral o conveniente ? A veces pienso que no. Y la situación se puede volver aún más enrevesada si además interfiere el término “derecho” y algunas derivaciones incómodas, como “abuso” o “privilegio”, o si está de por medio una situación política difícil. Naturalmente, hay contextos . En un reciente taller de comunicación oral, se planteó la discusión de si estaba bien ceder el asiento o el espacio en la fila a un anciano q...

Palabras, palabras, palabras…

Imagen
Cuando abordamos el tema del lenguaje claro en el ambiente jurídico, la mayoría de las personas tiende a pensar en la terminología . Expresiones como “es porque los abogados usan muchas palabras de domingo”, “es que los tecnicismos son raros, no se entienden”, “el problema de cuando hablan los abogados es que no usan palabras normales”, etc., son muy comunes. La razón es simple: es lo más obvio. Desde niños nos acostumbramos a pensar que el lenguaje verbal es un cúmulo de palabras: mamá, papá, vaso, silla, casa, cama, osito , etc., nos trazan asociaciones naturales entre el lenguaje y los objetos o los sujetos de nuestro entorno inmediato y nos inducen a pensar que los sentidos del mundo se esconden en tales grupos de sonidos tan singulares. Pocas veces pensamos que el lenguaje pueda ser más que “palabras” conectadas entre sí, que sea también la manera en que se agrupan, los sonidos que no corresponden a palabras pero que son importantes (como las interjecciones ) y aun los...

Tácticas de inclusión: el manejo del lenguaje “inclusivo”

Imagen
En días pasados comenté sobre ese fenómeno lingüístico llamado “lenguaje inclusivo” que, más que una moda pasajera o una ocurrencia política, se ha convertido en una línea de política institucional en muchos países del mundo hispanohablante (p.e., aquí , aquí y aquí tenemos algunos -buenos- ejemplos), debido principalmente al trasfondo que lo llevó al primer plano de la atención de la conciencia pública: la necesidad de reducir o (mejor aún) eliminar las formas de discriminación (social) contra  grupos minoritarios o tradicionalmente invisibilizados, como las mujeres (las cuales, por cierto, difícilmente pueden -podemos- ser consideradas un “grupo minoritario”). Sin embargo, aunque el punto de partida para la aceptabilidad social del lenguaje inclusivo tiene sentido (en general, todos estamos de acuerdo en que discriminar * no está bien), su puesta en práctica se ha convertido en una auténtica pesadilla, cuando no en objeto de burla o incomodidad. ¿Por qué se da esto...